Acércate a la ansiedad

La ansiedad, junto con la depresión, es uno de los males por excelencia del siglo XXI. Miles de personas sufren algún que otro síntoma de este trastorno y buscan constantemente cómo poder controlarla.

Conoce los hábitos de la ansiedad

Pero… ¿qué es la ansiedad?

La ansiedad es un mecanismo de defensa que tiene nuestro cuerpo para mantenernos en alerta y así poder responder ante las situaciones que nos parecen amenazantes. Es un mecanismo adaptativo, pero como todo, en exceso es malo.

La ansiedad suele aparecer por una preocupación excesiva sobre algún hecho que ocurrirá en el futuro, por miedo a la incertidumbre, o a no tener el control sobre algo.

Como cada persona es diferente la ansiedad puede manifestarse de muchas maneras pero los síntomas más comunes suelen ser: dolores de cabeza, dificultad para respirar o tragar, insomnios, taquicardias, temblores, mareos, molestias estomacales, eccemas, etc.

  • Síntomas físicos: falta de aire, tensión muscular, vómitos y molestias estomacales, temblores, taquicardias, etc.

  • Síntomas psicológicos: inseguridad, miedo, confusión, sensación de peligro, irritabilidad, inquietud, agobio, incertidumbre, entre otros.
  • Síntomas sociales: temor a decir tu opinión o iniciar conversaciones, así como dificultad a la hora de conseguir mantener una conversación fluida.
  • Síntomas conductuales: actuar con torpeza y bloqueo, rigidez y tensión en la expresión corporal, dificultades para estar en estado calmado, dificultad para tragar, etc.
  • Síntomas cognitivos: problemas de concentración, atención y memoria.

Muchas personas tienen síntomas de ansiedad pero no saben a qué se debe y lo suelen relacionar con enfermedades físicas o víricas debido a las diarreas, taquicardias, eccemas o temblores. Pero si no se conoce el origen de esos síntomas y no se tratan manera adecuada, con el tiempo pueden agravarse.

Si sabes o crees que estás sufriendo ansiedad y no sabes a qué se debe, desde el Centro L´amor  te recomendamos analizar qué situaciones presentes o futuras pueden estar generando esas sensaciones.

A continuación te proponemos un análisis de 5  hábitos comunes en las personas con ansiedad. Lo hacemos porque conocerlos puede ayudarnos a manejar mejor nuestra ansiedad y nuestras emociones, a sacar lo mejor de nosotros y a mostrar nuestra verdadera personalidad.

1.- Disculparse por todo

Las personas con ansiedad tienen la sensación de estar incomodando a los demás continuamente o por el contrario, sienten la necesidad de satisfacerlos. También se suelen disculpar por todo constantemente y parece que esto no lo pueden controlar.

Este hábito no solo es poco sano, si no que termina resultado molesto para los demás porque a veces, es incómodo no saber qué contestar a una persona que se disculpa por algo sin importancia o que tiene una sobre preocupación por todo.

2.- Tomárselo todo de manera muy personal

Este hábito tiene relación con el anterior. Cuando se les señala algo o se les dice algo, estas personas le dan muchas vueltas, es más, pueden pensar en ello durante todo un día y a todas horas, agravándolo tanto que, por más pequeño que sea, termina siendo intrusivo y molesto… Cuando solo era un comentario inocente, sin ir más allá.

Estos pensamientos terminan convirtiéndose en un círculo vicioso, donde la persona está ansiosa y nerviosa por ese comentario y no para de darle vueltas. Lo cual le genera más ansiedad y hace que se mantenga en el tiempo.

3.- Abandonar sitios o dejar conversaciones a la mitad

En ocasiones, la ansiedad puede apoderarse de las personas haciendo que tomen conductas de evitación o huida cuando se sienten amenazadas o cuando una situación les sobrepasa.

También puede pasar que se centren en aquello que les está causando esa ansiedad, abstrayéndose totalmente del resto de cosas que les rodean. Esto puede ser frecuente en una conversación; y no es que no les interese la conversación, es que simplemente la ansiedad les sobrepasa y la mejor solución que encuentran es abandonar el sitio o pensar en otra cosa, proyectando así una imagen de que son personas maleducadas o desinteresadas.

4.- Fantasear y pensar en el peor escenario posible

Este es un hábito muy común y suele producir mucha ansiedad. Es cierto, que todos en algún momento pensamos en el peor escenario posible, pero las personas con ansiedad tienen el hábito de sobreestimar las situaciones de manera catastrófica. Es decir, tienen la costumbre de pensar continuamente en lo peor. Esto puede derivar en consecuencias físicas y psíquicas como cansancio crónico o dificultad en la vida cotidiana.

Piensan que anticipándose al futuro se protegen y previenen la ansiedad, pero es justo al revés. Esto genera más incertidumbre, más miedo y más ansiedad porque se centran en lo malo y no son capaces de disfrutar haciendo que, muchas veces, aquel escenario que se estaban imaginando se convierta en realidad.

5.- Tardar mucho tiempo en tomar decisiones

Las personas con ansiedad se toman mucho tiempo analizando todo lo que les rodea, hasta el más mínimo detalle, haciendo que les resulte casi imposible tomar una decisión. Incluso las decisiones más simples y donde no hay decisiones buenas o malas. Este hábito puede afectar a los trabajos, a la pareja, etc.

Tomar decisiones puede provocar ansiedad a cualquiera, porque todos tenemos miedo a equivocarnos. Sin embargo, el hábito de sobre-analizar las cosas y evitar tomar decisiones genera más ansiedad que tomar la decisión, equivocarse y rectificar.

Decidir es un acto cotidiano y el resultado depende de múltiples factores. Algunos no podremos controlar, como la suerte, pero otras como la actitud sí, y es en ellas donde tenemos que enfocar nuestro trabajo.

Lo que pretendemos mostrarte con este artículo es que, en muchas ocasiones, los malos hábitos de las personas ansiosas pueden generarles más ansiedad. Por eso, al igual que conocer las situaciones es el primer paso para poder enfrentarlas, también puede servir hablar abiertamente de esa ansiedad cuando nos aborde. De esta forma, los demás nos puedan ayudar, ya que no es necesario afrontarlo solos. Compartiendo como nos sentimos podemos evitar que ese malestar siga creciendo y podemos aprender a disfrutar y relativizar.

Si te gustaría saber más sobre este tema o has detectado que tienes o conoces a alguien que tiene ansiedad, contacta con nosotras sin compromiso.

Artículo redactado por: Angela Linares Peñaranda, Psicóloga General Sanitaria parte del equipo del Centro L’amor.

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