En un post anterior, hablamos sobre qué se entendía por porno y los tipos de porno que existían en la actualidad para situarnos en este mundillo. Así que si no lo has leído, ¿a qué esperas?
Si ya lo habéis leído, sabréis que hoy toca hablar sobre la influencia que tiene el porno en el cerebro.

Pornografía ¿buena o mala? Parte II
El porno es un estímulo visual bastante explícito de personas teniendo un encuentro erótico, esto es captado por nuestros ojos y llevado al cerebro a través de las neuronas donde son liberadas distintas sustancias. Entre estas sustancias se encuentra la dopamina, que como ya sabéis esta involucrada en la consecución de placer, es decir, la persona volverá a recurrir a ello porque es agradable dándose una respuesta normal.
Basándonos en esto, ver pornografía no produce ningún daño cerebral, ya que en el cuerpo provoca la misma reacción que cuando tenemos un encuentro erótico o nos masturbamos. Sin embargo, al ser contenidos tan explícitos produce gran cantidad de dopamina, lo que hace que la persona quiera volver a sentir esta sensación y recurrir a ella una vez más.
Si os interesa conocer más sobre el consumo de pornografía, pornhub realiza análisis anual sobre ello. Aunque son datos parciales sólo de una página web y puede estar sesgada, no deja de ser interesante.
¿Pero qué pasa cuando hay un exceso?
Como todo en exceso es negativo, esta explosión de dopamina puede llegar a ser tan adictiva como una droga, provocando que la persona entre en un ciclo de búsqueda continua de contenido pornográfico. Además, también crea tolerancia, es decir, cada vez se necesitará más cantidad de contenido pornográfico para conseguir esa explosión de dopamina. Lo cual puede llegar a ser un problema cuando afecta al día a día de la persona, por ello en terapia sexual también se asesora sobre la «adicción a la pornografía».
¿Y cuando lo ven menores?
Las personas menores de edad en principio no deberían tener acceso a estos contenidos, esto es porque la pornografía, como ya hemos dicho, es bastante explícita lo que puede provocar una interferencia en el desarrollo psicosexual del infante. Esto sucede principalmente por dos motivos:
- Los niños y niñas deben ir descubriendo la sexualidad de forma natural, poco a poco y no de forma abrupta con un contenido para el que su cerebro no esta preparado. Y lo más preocupante es que a veces aunque ni si quiera lo busquen emergen ventanas con este tipo de contenido.
- La mayoría de contenido pornografíco que existe hoy en día es porno mainstream, que como ya vimos, promueve un tipo de sexualidad heteronormativa, coitocentrista y sexista. Esto empieza a crear expectativas y formas de relación poco saludables.
En la actualidad es bastante difícil controlar que no visualicen este contenido, lo que si podemos hacer es informarles de que esto existe pero no que no se ve toda la realidad de lo que es la sexualidad.
En lugar de prohibir nuestro deber es informar y ser conscientes de que influencia puede tener.

Pingback: ¡Nuevo Podcast! Hablemos sobre pornografía - Centro Lamor